Convención Caliente

sábado, 25 de octubre de 2008

Solo tú estuviste allí, así que si esto es cierto o falso... queda entre nosotros dos ;o)

Me habían invitado a una charla en tu ciudad. Yo llevaba mucho tiempo insistiendo con proposiciones indecentes y descaradas que tú rehuías siempre. Pero parece que el tema de aquellas charlas que iban a darse no lejos de tu casa te interesaba. 'Tal vez vaya, tal vez no, no te diré nada, tendrás que reconocerme tú'.

Poco a poco iba entrando gente en la sala. Desde mi posición privilegiada como ponente tenía control visual sobre todas y cada una de las personas que entraban en la sala. Fui mirando una a una a todas las personas.... y... allí estabas. Tenías que ser tú.

La charla fue desarrollándose con normalidad, ahora un compañero, luego una compañera, por fin yo... Tú tomabas notas, las piernas cruzadas y unas medias que dibujaban perfectamente tus piernas. Yo miraba tu cuello, tus labios, tus ojos, tus piernas. Había estudiado todas tus curvas en tus fotos y trocitos de foto con esmero, delineandolas cuidadosamente con los ojos en la pantalla de mi ordenador. Y esos labios que ahora miraba, ese escote, esas piernas... encajaban a la perfección con cada una de las curvas que tantas veces había dibujado en mi pantalla.

Tu presencia me turbaba un poco, me trabé un par de veces mientras te miraba, y finalmente decidí apartar mi vista de ti y concentrarla en una pareja anciana que había tras de ti.

Acabó mi intervención y me escapé para sentarme entre el público. Me senté cerca de ti, en un lateral. Inspeccioné visualmente una vez más la figura de esa chica que tomaba notas, el cuello, las piernas, que desde esta perspectiva lateral se veían mucho mejor, tus manos tomando notas. Ya no me cabía ninguna duda, eras tú.

Al acabar todas las intervenciones volví a la mesa, tocaba ronda de preguntas. No hiciste ninguna... (ya podías haberme pedido el teléfono, como comentábamos entre bromas el día anterior por el messenger).

Finalizada la ronda de preguntas la gente se nos acercó a felicitarnos, a darnos la mano. Tu te escurriste entre ellos y te acercaste por mi espalda para susurrarme en el oído un 'sí, este es el vestido que te dije que estaba hecho para no llevar nada debajo... ahora me tengo que ir, he quedado para ir al cine, y tu café... quien sabe, quizá otro día'. Yo no podía seguirte, entretenido con la gente que se acercaba a hablarme... y mientras te alejabas, patio de butacas arriba, sin girarte ni mirar atrás...

5 comentarios:

Maldita inocencia 2 de noviembre de 2008, 14:01  

Jo qué bueno!! Pues a ver si quedáis para ese café y luego nos lo cuentas...
Besos

Casi Nadie Lo Sabe 3 de noviembre de 2008, 0:22  

Yo tambien lo espero... a ver si la convenzo de ese café... :-p

kimuko: 6 de noviembre de 2008, 1:27  

Uy, los cafés de este chico siempre son muy peligrosos... ;)

Alicia 13 de noviembre de 2008, 12:55  

Mmmmm bonito juego!

Debe ser divertido encontrarse, sin conocerse, en un sitio tan público... ;-)

Me gusta. Igual un día lo hago.

Casi Nadie Lo Sabe 15 de noviembre de 2008, 0:55  

Hola alicia! que harás algun dia? Un desconocido en un sitio publico?un café? jijiji :-p

Pues por lo que leo en tu blog lo del desconocido...

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