Fiesta

sábado, 15 de noviembre de 2008

-Tienes que echarme una mano, dijiste

-¿Cómo?

-Quiero probar cosas un poco más liberales, pero hay que convencer a mi chico. Se que han reabierto un local liberal en Madrid, me gustaría ir con él, pero va a ser dificil convencerle. Seguro que se te ocurre una forma de probar algo distinto.

-Ummmm sí, claro que sí. ¿Por qué no organizas una cena en casa? Además ya sabes que viene ella uno de estos fines de semana. Hazla ese finde, y vamos ella, yo, tu chico y tus dos compañeras de piso. Seguro que somos capaces de pasarlo muy bien. Díselo a tus compañeras de piso, una de ellas te tiene ganas, seguro que hace porque todo salga bien.

Quedamos en que yo la recogería a ella y que vosotros ya estaríais esperándonos en casa. Los preparativos habían sido arduos, tus compañeras de piso hicieron casi todo el trabajo, pero para no levantar sospechas tú no podías más que entretener a tu chico, y yo aparecer poco por tu piso.

Ella venía vestida con un vestido por encima de la rodilla a rayas negras y blancas. Supongo que a nadie le diría nada, pero nosotros sí entendíamos el motivo y la gracia de las rallas. Yo iba con mis eternos vaqueros, negros esta vez, camisa negra, y para no desentonar, mi cazadora de piel negra. Fui a besarla en los labios como saludo, un 'pico', pero ella me esquivó y me dió sendos besos, cerca de los labios. 'No querras que empecemos tan pronto, ¿no? Ummmm me gusta esa chaqueta, ¿me la prestas? No llevo nada debajo y claro, con este frío madrileño se nota...'

Fuimos a tu casa. Ibas con el vestido blanco que sabes que me vuelve loco. '¡Hola peque! ¡Gracias por ayudarme a montar todo esto! Tu y las niñas os lo habéis currado. Por cierto, hablé con ella para ponernos de acuerdo en la ropa interior que íbamos a llevar, y la que llevo es exactamente igual a la que lleva ella.' En ese momento pensé algo así como... '¿Estas dos quieren que reviente el pantalón antes de la cena o qué? No, no son malas... son muy buenas haciendo lo que hacen... ufffff'

La cena fue divertida. Tu te sentaste con tu chico, yo entre tus compañeras de piso y ella. La conversación empezó con temas de trabajo, después pasó a cómo nos habíamos conocido y a partir de ahí fue subiendo de tono, cuando perdiste la virginidad, posturas favoritas, sitios raros donde lo has hecho... Una mano se posó en mi entrepierna. Era una de tus compañeras de piso. Hablaba con toda normalidad, mientras con su mano parecía inspeccionar el tamaño de lo que palpaba. Ni corto ni perezoso decidí devolverle el gesto, metiendo mi mano debajo de su minifalda, solo para comprobar que estaba mojada y no llevaba nada. ¡¡Os habíais puesto de acuerdo todas!!

Y de postre... plátano con nata. No se si tu chico había cogido ya de qué iba todo o aún pensba que era una cena de amigos como otra cualquiera. Pero si no lo había hecho empezó a sospechar al ver vuestra forma de comer el plátano. Parecía un concurso. Cogiste una cucharadita de nata para probarla. La cogiste con la lengua, de la forma más sensual que pudiste. Ella bromeó acerca de lo bien que venían para hacer prácticas de sexo oral, le puso un poco de nata en la punta y lamió el platano desde abajo, suavemente, con la punta de la lengua, hasta el extremo donde estaba la nata. Después lo introdujo entero en su boca, suave, lentamente, parecía disfrutar con cada movimiento que hacía, con los ojos cerrados, y acontinuación volvió a sacarlo con deleite, lentamente, ya sin nata. 'Ummmm me gusta tragarmela' dijo con un doble sentido que nadie dudó en interpretar.

Llegó la hora de la música. Tus compañeras de piso seleccionaron la música más sensual que tenían en su discoteca y empezaron a moverse. Tu chico no les quitaba ojo y le me miraste picarona. Sabía lo que significaba. Le sacaste a bailar y empezaste a rozarle, a acercarte, acariciarle, insinuarte. Tus compañeras de piso ya habían subido la temperatura del baile hasta límites insospechados, y empezaban a besarse y magrearse con descaro, especialmente si mirabamos tu chico o yo.

Con la excusa de ir al aseo me levanté hasta tu habitación y cogí una caja de condones que estaba donde tú y yo habíamos acordado que la dejarías.

Cuando volví al comedor ella ya no tenía las piernas cruzadas de forma modosita para evitar que se le viera lo que la falda ocultaba, y le costaba trabajo no empezar a masturbarse a juzgar por la cara de deseo con la que os miraba a vosotros cuatro. Tú besabas apasionadamente a tu chico mientras él pasaba la mano por tu culo. En ese momento debió darse cuenta de que no llevabas nada, al notar que no había nada bajo esa finísima falda, e introdujo la mano bajo ella. Viendo tus compañeras de piso esto dieron un paso más, se besaron, y una de ellas empezó a descender suavemente, bailando, flexionando las piernas con cuidado, besando en su descenso más de una zona erógena del cuerpo de su novia, acariciando otras con las manos, hasta quedar en cuclillas y levantarle su falda y besar directamente su sexo.

Desde mi posición el espectáculo era grandioso. Una de tus compañeras de piso en cuclillas, con las piernas abiertas, dejandome ver su sexo cuidado y depilado y mojado, mientras la otra, de espaldas a mi, tenía la falda subida, sostenida por las manos de su pareja, en cuclillas, que acariciaba la zona de su bajo vientre con la lengua volviendonos locos a todos con la visión.

Ella, como si hubiera entendido la señal subió tambien su falda y empezo a acariciarse, recorriendo su pierna en sentido ascendente desde la rodilla, mientras con la otra masajeaba el pecho. Se notaba la excitación, se mordía los labios, cerraba los ojos, y contenía su impaciente mano para largar un poco más las caricias.

Yo me limitaba a contemplar la escena, excitado, esperando a ver cuál iba a ser tu siguiente paso antes de hacer o decir nada.

Tu chico ya estaba fuera de control, debido a su excitacion. Le besaste y le paraste los piés cuando fue a morderte el cuello. Le empujaste suavemente acompañándolo de las palabras 'Vamos a jugar un poco'. Sacaste un biombo, parecía que lo habíais preparado a toda prisa a partir de unas cajas de cartón. 'Te vi viendo el otro día una página que publiqué en mi web sobre los Glory Holes, este biombo hará el servicio. Tranquilo, no vamos a hacer nada raro, solo te la chuparé yo, pero el juego es divertido, y al no verme es morboso...' Tus compañeras de piso dieron instrucciones para colocar el biombo en un ángulo casi recto. Él se situaría en uno de las 'paredes' del biombo y yo en la otra, sin vernos. Había un par de agujeros por los que debíamos sacar el pene. Yo estaba tan excitado que dudaba que llegase a durar más de un roce vuestro antes de correrme. Nos bajamos los pantalones e introdujimos nuestros penes por ese agujero.

No aguantamos mucho, nos corrimos rápido. Aparecisteis a nuestro lado del biombo, tú besaste a tu chico, y ella me besó a mi, como dándonos a entender quién le había echo sexo oral a quien...

La verdad de lo que pasó a no la supe hasta que no me despedí de ella en los servicios de la estación de tren (el polvete de despedida claro). Me contó que efectivamente solo tú se la comiste a él. Te pusiste de rodillas y empezaste a chupar. Con la mano mientras me acariciabas a mi, mientras tus compañeras de piso aprisionaban en un bocadillo a ella y la sobaban el pecho y le metían mano mientras la besaban el cuello y los hombros. Tú no pudiste resistir la tentación y dejaste de chupársela momentaneamente a él, para acariciarle con tus manos y probarme a mi. Ella dice que seguiste masajeando su pene con la mano, suave, mientras te giraste hacia mí, que hasta ahora me habías masturbado con tu mano, y sacaste la lengua, la apoyaste en la cabeza de mi pene, chupaste como un helado, introdujiste la punta en tu boca, cerrando lso labios, a continuacion introdujiste el resto del pene, y paraste... para darle paso a ella que consiguió zafarse de tus amigas y se agachó. Tú cumpliste tu palabra, el pene de tu chico no lo tocó nadie más... Ella aún tuvo que compartirme, tus compañeras de piso se turnaron para chuparme lamerme junto a ella, una excusa más para entrelazar sus lenguas con la de ella. Me contaba ella que hubo un momento en que su lengua mi pene y la lengua de una de tus compañeras se mezclaban con saliba simultaneamente mientras la otra metía indiscretamente sus dedos en los humedos recovecos que ofrecían ellas dos así agachadas.

Cuando salimos de detrás del biombo los cuatro, tus compañeras de piso hacían un 69 lésbico en el suelo. Vosotras no esperábais menos. Aproveché un momento para darte unos cuantos condones. Tu chico te empujó al sillón, abriste las piernas y él se arrodilló, le dejaste hacer, hasta que te corriste y él se recuperó, y aprovechaste que te había masturbado analmente para sentarte sobre él y follarte tú sola el culo.

Mientras tanto ella se había sacado uno de sus juguetes y me lo había prestado. Estaba tumbada en el suelo y la acariciaba. Había visto ese cuerpo a trozos, en fotos, en cam. Ahora quería verlo con detalle. Acariciar esos labios, piernas, pechos... que tantas veces había usado ella para provocarme y excitarme, solo por el echo de disfrutar viendo mis reacciones, cómo mis ojos se abrían y como la miraba. Se dejaba hacer, disfrutaba simplemente con el contacto de esos dedos tantas veces deseado y no cumplido, por cosas de la distancia. Dejé de hacerla esperar y llegué a su sexo desde las rodillas, besando y acariciando las piernas, introduciendo el juguete que me había prestado y masturbándola también analmente. Cuando me recuperé ella se puso de rodillas, con la cabeza apoyada en el suelo, en uno de sus brazos, invitándome a una doble penetración con su juguete y el mío, mientras acariciaba su clítoris.

La noche fue larga, contigo entregada a tu chico, tus compañeras entregadas la una a la otra y ella y yo entregados el uno al otro. La noche se fué entre gemidos, besos, caricias, humedades, mordiscos, chupetones, orgasmos, sexo... y así nos sorprendió la mañana.

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Kimu ha vueltooooooooooo

miércoles, 29 de octubre de 2008

No, esto no es una entrada de relato erótico, si no de celebración. ¡¡Kimu ha vuelto!!

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Convención Caliente

sábado, 25 de octubre de 2008

Solo tú estuviste allí, así que si esto es cierto o falso... queda entre nosotros dos ;o)

Me habían invitado a una charla en tu ciudad. Yo llevaba mucho tiempo insistiendo con proposiciones indecentes y descaradas que tú rehuías siempre. Pero parece que el tema de aquellas charlas que iban a darse no lejos de tu casa te interesaba. 'Tal vez vaya, tal vez no, no te diré nada, tendrás que reconocerme tú'.

Poco a poco iba entrando gente en la sala. Desde mi posición privilegiada como ponente tenía control visual sobre todas y cada una de las personas que entraban en la sala. Fui mirando una a una a todas las personas.... y... allí estabas. Tenías que ser tú.

La charla fue desarrollándose con normalidad, ahora un compañero, luego una compañera, por fin yo... Tú tomabas notas, las piernas cruzadas y unas medias que dibujaban perfectamente tus piernas. Yo miraba tu cuello, tus labios, tus ojos, tus piernas. Había estudiado todas tus curvas en tus fotos y trocitos de foto con esmero, delineandolas cuidadosamente con los ojos en la pantalla de mi ordenador. Y esos labios que ahora miraba, ese escote, esas piernas... encajaban a la perfección con cada una de las curvas que tantas veces había dibujado en mi pantalla.

Tu presencia me turbaba un poco, me trabé un par de veces mientras te miraba, y finalmente decidí apartar mi vista de ti y concentrarla en una pareja anciana que había tras de ti.

Acabó mi intervención y me escapé para sentarme entre el público. Me senté cerca de ti, en un lateral. Inspeccioné visualmente una vez más la figura de esa chica que tomaba notas, el cuello, las piernas, que desde esta perspectiva lateral se veían mucho mejor, tus manos tomando notas. Ya no me cabía ninguna duda, eras tú.

Al acabar todas las intervenciones volví a la mesa, tocaba ronda de preguntas. No hiciste ninguna... (ya podías haberme pedido el teléfono, como comentábamos entre bromas el día anterior por el messenger).

Finalizada la ronda de preguntas la gente se nos acercó a felicitarnos, a darnos la mano. Tu te escurriste entre ellos y te acercaste por mi espalda para susurrarme en el oído un 'sí, este es el vestido que te dije que estaba hecho para no llevar nada debajo... ahora me tengo que ir, he quedado para ir al cine, y tu café... quien sabe, quizá otro día'. Yo no podía seguirte, entretenido con la gente que se acercaba a hablarme... y mientras te alejabas, patio de butacas arriba, sin girarte ni mirar atrás...

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Escríbeme un relato

sábado, 18 de octubre de 2008

-Nunca me han escrito un relato, se acerca mi cumpleaños y me gustaría uno como regalo de cumpleaños.
-¿Por qué no mejor vivir uno? Vive el relato, crealo tú con quien tú quieras, disfruta... y después, escríbelo, te contesté.
-Ya... pero no se, no me han regalado nunca uno.
-Bueno, yo te regalo uno, pero con dos condiciones. Una es que me invites a café, la otra que te hagas una foto. NO, no quiero un integral, ni una foto sacada de pelicula porno. Quiero una foto sugerente. Una que vaya con el relato, que te la sugiera el relato que yo te regale. ¿Aceptas?

Un día te va a matar tanto café, me dijiste, venga, nos tomamos uno el viernes, así me ves, me puedes describir bien en el relato. Este viernes en el café XXXX, que puedes aparcar bien. Me reconoceras por mis pantalones ceñidos, son unos 'jeans' que se ajustan perfectamente a mis piernas y dibujan mi culito respingón, y una blusa blanca, desabrochados un par de botones... para que mi abundante pecho no se sienta oprimido... también es característico mi pelo rizadito. Sé que te gustan los vestiditos a medio muslo... pero hace frío, y no quiero ponerte nervioso. Tú lleva ese polo tipo rugby de rallas blancas y rojas, seguro que no pasas desapercibido.

Quedamos en el café, y para allá que me fui. Aparqué y vi sentada en la barra a una mujer con vaqueros ceñidos y pelo rizado. ¿cómo saludar? Me apeteca algo atrevido, pero, ¿y si no era ella?

Miré al rededor, ninguna mujer más que cuadrara con esa descripción. Me acerqué y le cogí por la cintura, le susurré al oído 'hola S...'

Te diste la vuelta. Me saludaste con un par de besos, cada cual más cerca a mis labios. ¡¡Menos mal que solo habíamos quedado para acordar cómo iba a ser el relato!! Yo jugaba, me gusta jugar, me da morbo sentir que provoco. Y tú aceptabas y seguías el mismo juego.

Yo pedí un café. Tu un té helado acompañado de un... 'Es bueno el contraste de temperaturas,da mucho juego, ¿sabes?' No nos habíamos sentdo en la mesa y ya estaba subiendo la temperatura. Cogí ambas tazas y pasaste delante. Te contoneabas. Al llegar a la mesa dejaste caer algo de tu mano. Te agachaste para dejarme claro que llevabas un diminuto tanga de color rosa, muy pálido. Curiosa la combinación de color de niña buena en ropa de niña mala...

Nos sentamos en la mesa. Desabrochaste otro botón más, con la excusa del calor.

Bueno, ¿por dónde empezamos el relato? Dices que te has masturbado con el de Simón dice. ¿Quieres un trío? ¿Sexo con un desconocido? ¿Hacerlo con el profesor ese que te mola?

Ummm me encantaría hacer un trío. ME encantaría que quedaras con una amiga mía y que me dejarais ver cómo os lo montáis. O provocarte en cam con ella, o... He decidido que tienes razón. No quiero que me regalen un relato. Quiero vivirlo.

Sabía lo que querías. Me excitó. Notaste mi erección y echaste mano al paquete. S.... estate quieta, nos van a ver. ¿Y qué? respondiste. Ven, vamos a tu casa. Me cogiste de la mano y me hidiscte levantarme. Pagué con un billete y no me diste tiempo ni a esperar la vuelta. Me llevaste a mi coche. Venga, llévame a tu casa. O no. Fóllame de una vez, donde quieras, pero fóllame. Subimos a mi coche, salí a la vía de circunvalación y entonces desabrochaste tu pantalón. Dame la mano, quiero que veas cómo estoy desde esta mañana. Solo pensar que iba a quedar con el autor de los relatos que uso para masturbarme me tiene así desde esta mañana. El tanga estaba más que humedo, empapado. Y mi excitación se modificó exponencialmente... iba a diezmil y tú lo sabías. Desabrochaste tu cinturón de seguridad y te agachaste. ¿Qué haces? Como si no lo supiera. Desabrochaste mi pantalón, acariciaste, lamiste, chupaste, saboreaste y te deleitaste con mi miembro de camino a casa, sin dejar escapar una sola gota cuando yo llegué al orgasmo.

Uummmmm sabía que te gustaría. ¿A ver qué me das tu ahora a mi eh? Aparqué el coche. Nos quedaba un largo camino en ascensor... a pesar de vivir en un primero. ¿Por qué no detenerlo entre dos plantas?Subimos al ascensor, lo paré y te empujé contra la pared. Más que bajarte el pantalón te lo arranqué. Así apoyada contra la pared acaricié tu pecho, y con pocas delicadezas te metí un par de dedos en tu húmedo coño. Estabas muy excitada. Recordé que me habías contado que una de tus fantasías irrealizadas era el sexo anal, por miedo. Acaricié tu ano. Introduje lentamente un dedo. Era una sensacion nueva para tí, pero no te desatradaba... parecia que pronto te derritirías, y no pude resistir intentar meter otro dedo... sin éxito. Tendría que esperar un poco más.

Unos golpes en la puerta edl piso de arriba nos sacaron de nuestros juegos, junto con una voz que preguntaba a gritos si estábamos bien. Te vestiste, di al botón y se renudó el camino hasta mi piso.

Entramos y casi no nos dio tiempo a cerrar la puerta, lanzándonos a comernos a besos, a manosearnos y acariciarnos y meternos mano por cada hueco que dejaba la ropa. 'Se que nunca has estado con una chica totalmente depilada... imagino que te habrás dado cuenta ya de que yo si lo estoy' me díjiste al oido. 'Mira mira, ¿quieres verlo? Me separaste y te bajaste el pantalón y el tanga. Ahi estaba tu sexo perfectamente depilado... 'Quiero que me lo comas, dejate de delicadezas, cómemelo y meteme un par de dedos, ¡pero hazlo ya!' Te empujé hasta el salón y te hice sentarte en el sofá. Me arrodillé y sacié mi hambre y la tuya de sexo oral, masturbándote con un par de dedos además de acariciando tu clítoris con mi lengua. 'Sexo anal' resonaba en mi cabeza una y otra vez. Yo no lo había hecho nunca, pero me apetecía, tenía ganas. Lubriqué con mi lengua la zona de tu ano. No te lo habian hecho nunca y no sabías que fuera tan sensible... introduje primero un dedo... mientras seguia comiendote el coño para que siguieras asi de cachonda. Te gustaba... Me hidiste parar y sacaste de tu bolso un bote de lubricante. '¡¡Qué preparadita venías no guarrilla!!??'. Te masturbaba con un dedo, aplicaba lubricante, luego dos...

Me puse un condón y acerqué la punta de mi pene a tu ano. Estaba lubricado, pero mi pene era más grueso que dos dedos. Introduje un poco la punta. Parecía que te estaba gustando, un poquito más y sentiste algo de dolor... paré 1 poco. 'No me dejes así tío, no me dejes así de caliente' me gritabas. 'Ummm linda, ponte tú encima y así controlas tú cómo entra...'.

Me tumbé y te dispusiste a cabalgarme. Te sentaste poco a poco, controlando tus sensaciones...

A la mañana siguiente, al despertar me diste un beso casto en la mejilla, y me susurraste al oído un 'Me ha encantado tu regalo de cumpleaños, dime cuándo es el tuyo y hablo con una amiga para organizar todo...'


(y ahora... solo falta la foto, que el resto ya lo tuviste :-p)

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El Menú Perfecto

miércoles, 8 de octubre de 2008

A Le...


Un entrante de besos y mordiscos, de lenguas enredadas y manos que se pierden en la piel, seguido de un primero de mordisquillos, libando en el pecho acompañado de pezon con helado o hielo, más un principal más al sur de la orografía femenina, preparado en su jugo... para terminar de nuevo con un postre a base de labios y lenguas y cuerpos enredados...

¡que aproveche!

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Yo fui Becario

sábado, 4 de octubre de 2008

Si, yo fui becario. ¿Quién de vosotros/as no ha fantaseado con el becario/a o con el jefe/a? ¡Venga! ¡No me digáis que no!



Yo fui becario. Me pasaba todo el día al teléfono en el rincón más apartado de la oficina, conocido como la nevera, por el frío que hacía, cosas del aire acondicionado. Así que salía de casa en pleno mes de julio con un calor sofocante, cogía el tren y me sofocaba un poco más por la escasez de ropa femenina y llegaba al trabajo, donde me sofocaba al ver a mi jefa, con minivestido, a la secretaria con pantalón de lino... y después me sentaba en mi rincón con una chaqueta puesta, y debajo del chorro de aire frío... que hacía las veces de ducha de agua fría.



Dieciocho añitos, virgen, un saco de hormonas andante. Cada vez que la secretaria venía a mi rincón a decirme algo el frío hacía que sus pezones se endurecieran. Y mi reacción... era instantánea. Mis ojos no podían separarse de esos dos bultitos. Ella lo sabía y se divertía provocándome y jugando. Tenía apenas 19 años y había terminado el FP de administrativo no hacía mucho.



Mi jefa andaba en la treintena, morena, pelo rizado, muy rizado. Delgada, con curvas. Y sabía dónde estaba cada una de ellas y cómo sacarles provecho.



Solía venir en verano con vestidos escotados, minivestidos, vestidos vaqueros sin mangas y una cremallera de arriba a abajo. Cada vez que salía del despacho yo aprovechaba mi amplia visión del pasillo para verla andar y volver. Le gustaban la ropa interior de encaje o prescindir de ella...



Había un vestido amarillo que me traía loco. Corto, con vuelo, escotado. Siempre lo combinaba con los mismos tacones. Cada vez que desde mi sitio oía el sonido de esos tacones giraba mi vista para ver el movimiento de la tela de ese vestido, su bamboleo, esperando y deseando que apareciera alguna rejilla del metro en el suelo y lo levantara.



No tenía horario en la beca. Podía ir a las horas que quisiera siempre y cuando hiciera X horas al mes. Así que solía entrar a las 10 de la mañana y me quedaba hasta las 19h, aprovechando de 17 a 19 que estaba solo, o casi, para visitar páginas con fotos o relatos eróticos. Ella se quedaba algunas tardes en el despacho. Una tarde vino a mi sitio a buscarme. Llevaba ese vestido amarillo. Se acercó y con el frío se endurecieron sus pezones. No pude evitar mirarlos, deleitarme, pensar en saborearlos.

Su voz me sacó de mi ensimismamiento que no era otro que su hipnótico pezón. Señor Y (donde pone Y debería poner mi apellido) ¿qué está usted mirando? Venga inmediatamente a mi despacho.

Salimos andando hacia su despacho. Entramos, cerró la puerta y me empujó contra el sillón. ¿Qué mirabas gusano? me preguntaba. 'Yo, yo, yo...' Puerta cerrada, ella sentada sobre la mesa. 'Mírame a los ojos gusano, y he dicho a los ojos no a las tetas. ¿Te gusta mirarme verdad? Estás de suerte chaval... estás de suerte de haber dado conmigo. Eres un descarado... pero me gustas, así que he decidido premiarte. Si descubres que tipo de bragas llevo, que con lo que me has mirado hoy seguro que ya lo sabes, te dejo que me comas el coño'. Aún me atreví a replicar 'Pero... si es un premio ¿no debería ser al revés?' Me cruzó la cara de un bofetón y se bajó de la mesa. 'MIra mocoso, solo eres eso, un mocoso, un gusano que babosea al verme, ¿eres virgen verdad? Para tí va a ser un premio que te enseñe a comer coños. Siéntate otra vez en la silla'.

Me senté, mis ojos no perdían de vista sus manos, sus ojos, sus pechos... y esa falda caprichosa que no quería terminar de levantarse. Me llenaba una mezcla de miedo y excitación. Aquello estaba prohibido, y a pesar de ser ella la que me acosaba a mi si me denunciaba por acoso seguro que le creerían a ella. Pero tal vez pudiera tener sexo con ella... Otro bofetón me saco de mi ensimismamiento. Se había sentado de nuevo en la mesa. 'No llevas ropa interior', le dije. 'Muy bien gusano, acerca la silla a la mesa'. Se subió la falda. No llevaba nada e iba totalmente depilada. Se sentó más al borde de la mesa y me cogió del pelo. 'Ahora vas a pasar con cuidado la lengua por mi muslo, así, sube hacia arriba...' Yo, nervioso quise echar las manos para tocarla, quería sentir esa humedad que describían mis amigos, y me llevé una torta más. 'Gusano, no te he dado permiso para tocar, asi que las manos quietas. Jugamos a mi modo... ¿estamos? Así, sube si, sigue subiendo...'

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La realidad a veces supera la ficción

jueves, 25 de septiembre de 2008

Llegaba de fiesta a casa. Había sido una noche tranquila en casa de unos amigos. Aparqué el coche y me bajé. Sonó el teléfono, llamada oculta. Descolgué y oí unos gemidos al otro lado. 'Se ha equivocado -pensé- está llamando a su novio y se ha equivocado de numero'. Colgué. Volvió a llamar y volví a oir los gemidos, los jadeos. Sí, sin duda era una mujer masturbándose. Colgué una vez más.

Subí a casa. Volvió a sonar el teléfono y volví a contestar. Esta vez me quedé escuchando. Respiración entrecortada, gemidos, 'síes', 'ohhhh', y otras palabras pronunciadas a media voz, casi susurrando. Seguí escuchando. Era una voz femenina, suave, joven... muy excitada, cada vez más... hasta que su voz se fundió con un orgasmo con un 'oh dioooooooossss' y entonces el silencio.

Yo estaba expectante, excitado, dudando si unirme o no a la fiesta con el pantalón próximo al reventón... cuando la voz surgió y me saludó por mi nombre. '¿Hola X, cariño, te ha gustado? soy Y.Z.Z., me diste clase de matemáticas, ¿me recuerdas?'

Sí, claro que la recordaba. Fue aquella alumna descarada que con 15 años se acostaba con dos de mis mejores amigos y me provocaba a mi para que lo hicieramos. Era dificil preparar los exámenes de septiembre con sus escotes, sus faldas, sus tangas... (o no-tangas), sus transparencias que dejaban poco a la imaginación.

'Sí, claro que recuerdo a Y.Z.Z., ¿cómo la conoces? ¿cómo sabes que le daba clases de esas asignaturas para sus exámenes de septiembre?' Tenía que ser una broma. No era posible que DOS alumnas, ex alumas, quisieran algo. Una es un sueño erótico hecho realidad. Dos... 'Lo sé porque soy ella, vente a casa, únete a la fiesta' y colgó.

Me quedé sentado en la cama, sin atrever a moverme, sin decir nada... acariciándome... y sin salir de casa para ir a buscarla.

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Entre Webmasters* anda el juego

martes, 16 de septiembre de 2008

*Realmente entre un webmaster y una webmistress

Hacía mucho tiempo que leía tu web. Había visto tus fotos, había fantaseado con tus relatos... Y me dabas mucho morbo. Estaba esa foto, especialmente ESA foto. Era verte en ella y mi cuerpo reaccionaba instintiva e instantaneamente.

Después abrí estas páginas virtuales que lees ahora.

Un día me llegó un correo electrónico tuyo. Fue en el que me confesaste que me leías, y que te excitabas leyendome. Me escribías sin saber que este yo que muestro en esta página es exactamente el mismo yo que tú conocías del correo electrónico y del messenger. Me contabas como te gustaba leerme antes de dormir cuando estabas sola y cómo te mojaba el solo leer. Incluso me relatabas cómo ibas tocándote y cómo ibas perdinedo la ropa según avanzaba la lectura del relato.

En otro correo me contabas que le habías pasado el enlace a tu compañera de piso y que ella y su novia lo leían en su cuarto antes de follar, y que en ocasiones tras leerlo oías sus jadeos, sus gemidos, y entonces te unías tú silenciosamente a la fiesta imaginando que tus manos eran las mías y que recorría rincón a rincón tu piel.

En el siguiente mensaje que me llegó a mi buzón fuiste mucho más atrevida. Me mandaste una foto, una inédita, no publicada en ninguna web. Me gustó mucho, por un lado. Por otro sentía la necesidad de decirte que era yo. Podía haber seguido el juego, haberme callado, no haberte dicho anda, e intentar que las siguientes fotos fueran más y más atrevidas. Pero opté por ser sincero y contártelo.

Creí que te lo tomarías a mal, pero te gustó. Te gustó que fueran míos estos relatos, te gustó saber que era conmigo con el que habías fantaseado tantas veces. Y te gustó la idea de quedar un día y conocernos. Pero tú tenías novio... y no querías serle infiel, ni yo que lo fueses. Y con el calentón que llevábamos encima ambos iba a costar trabajo no rozarnos.

Seguimos leyéndonos, seguimos fantaseando con las manos del otro, y seguimos masturbándonos pensando en el otro. Y seguimos leyéndonos y mezclando esa relación de amistad normal y corriente con darnos tanto morbo el uno al otro y fantasear...

Finalmente la curiosidad pudo más que la precaución y quedamos para tomar un café. Llevabas la misma ropa que en 'esa' foto, y debajo de la ropa no llevabas la misma ropa que en la foto... Yo iba aún 'disfrazado', pues iba directo desde el trabajo: traje y la corbata... en el bolsillo.

Charlamos, reímos, nos pusimos al día de nuestras vidas, se nos hizo tarde, bebiste más de la cuenta y fuimos a mi casa que estaba más cerca. Tenía tres habitaciones vacías, podías dormir sin problemas en una de ellas, pero tal y como estabas no podía dejarte conducir.

Habíamos evitado cualquier tema sexual para evitar tensiones y situaciones no deseadas, o deseadas pero que no debían llegar a suceder. Subimos a casa y te cedí una de mis camisetas a modo de camisón. Nos despedimos con dos besos castos y nos fuimos a la cama. Yo en ella no podía dejar de pensar en tí, en que te tenía en la habitación de al lado. Necesitaba acariciarte, necesitaba besarte... encendí el ordenador y abrí tu web en mi explorador. Leí una vez más tu último relato y vi tus fotos. Empecé a acariciarme las piernas, acercándome poco a poco a los genitales.

Me asusté al oir un ruido en tu habitación y me puse el pantalón del pijama con urgencia. Me dirigí a tu habitación, puerta entre abierta, y me asomé. Estabas sentada en la cama, desnuda de cintura para abajo y con mi camiseta puesta. Apoyada la espalda en la pared, recorrías lentamente con tus manos tu cuerpo. Con el dorso de la mano el cuello, deslizándose suavemente hacia el sur, cambiándo a la llema de los dedos al llegar a tu pecho, y siguiendo así hasta tus piernas separadas, primero el exterior de los muslos, después el interior, recorriéndolas de abajo a arriba hasta tu sexo.

Levantaste la mirada, habías notado mi respiración entrecortada por la excitación. No te avergonzaste, no paraste, continuabas con tus caricias y tu juego particular, mirándome a los ojos invitándome a que me uniera.

Leí tu pensamiento. No sé como te sentirías de culpable a la mañana siguiente, pero en ese momento no te parecían cuernos el vernos cómo nos masturbábamos, como si estuviéramos viendo una película porno, como si yo fuera tu película de aquella noche y tú la mía, que al fin y al cabo, era lo que íbamos a hacer.

Me quité la camiseta y el pantalón, quedando desnudo a tu vista. Jugaba a ser tu espejo, así nos acariciamos simultáneamente la oreja con la llema de los dedos, el cuello con el dorso de la mano... el pecho con la palma de la mano... y de ahí continuamos con el juego de manos hacia el vientre. Tú sentada podías llegar al interior de las piernas... yo en pié acariciaba los testículos masajeándolos mientras tu ibas acercando tus manos hacia la entrada de tu sexo...

Mis ojos seguían los movimientos circulares de tus dedos y me volvía loco esperar a que introdujeras tus dedos. Finalmente, mientras te chupabas el índice y el anular de la mano izquierda te masturbabas con la derecha, introduciendo primero uno y después dos. Yo por fin pasé a acariciar mi pene.

Alcancé el orgasmo y manché tus sábanas con mi semen. Tú mientras seguías tocándote, acercándote poco a poco, y yo mirándote embobado desde la puerta. Estabas preciosa...

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Y después de aquella sesión de fotos... nos volvimos a encontrar

viernes, 12 de septiembre de 2008

Photobucket



Hacía tiempo que no nos veíamos. No desde aquella sesión de fotografía con ella y su amiga. Lo reconozco, fue divertido, mucho, pero después de aquello me costaba mirarla a la cara.


Quedamos para tomar un café. Era verano, hacía calor, así que escogí una camisa de manga corta y un pantalón de vestir. No suelo ir tan formal vestido, pero esos pantalones dan poco calor... y qué diablos, me sientan de lujo. Ella bajó con un vestido blanco, por encima de la rodilla, escote triangular bastante pronunciado, y un pañuelo atado a la cintura. Tenía una apertura lateral un tanto atrevida. Se sentó en el coche y nisiquiera me dio dos besos, empezó a hablar.

-He estado pensando en lo del otro día. No quiero que te sientas incómodo. No lo planeé. Pero fue... divertido. Creo que no solo no deberíamos sentirnos incómodos, si no que además deberíamos explotar esa puerta que abrimos el otro día...

Y me besó en las mejillas no... un beso en los labios, con lujuria, con deseo...

-¿Nos vamos?

Arranqué el coche y puse rumbo a una cervecería. No suele haber demasiada gente, y tiene un par de rincones discretos. Entramos. La dejé pasar delante y se quitó el pañuelo. Era uno de esos vestidos que se pega a cada una de las curvas, de los que hay que escoger con cuidado qué poner debajo porque se marca todo... y curvas tenía aquella chica para dar y tomar. No llevaba sujetador...

Nos sentamos en una mesa. Un rincon tranquilo, no demasiado visible desde el resto del bar, que hacía forma de L, al fondo, detrás de una columna simulada, o mejor dicho, entre dos columnas simuladas.
-Te has fijado a que sí. Eres muy observador. Ya sabes que no llevo sujetador. ¿Te ha dado tiempo a mirarme el culo antes de que nos atendiera el camarero? A él sí, he visto en el espejo como me miraba. Este vestido marca todo lo que lleves debajo, asi que he cogido el tanga más pequeño que tengo... esperando que no se marcase mucho. Pero tiene un brochecito atrás... y se me marca. Supongo que ya te habías dado cuenta...

Se acercó para decirme ese ya te habias dado cuenta al oído. Se acercó mucho. Puso mi mano en su cintura para que notase el delgado hilo y movio su mano hacia atras, hasta el broche.

-¿Me esperas aqui? No quiero que esto se me marque más, voy al baño a quitármelo, quiero evitar miradas indiscretas...

Jugaba. Sabía jugar. Cada movimiento, cada acercamiento estaba estudiado para excitarme.

Volvio, yo estaba sentado. Se agachó para decirme al oido 'Ya no llevo bragas...' mientras aprovechaba para dejarlas caer sobre mis piernas... y ofrecer un gran espectáculo al camarero, que la mirana desde atrás...
Se sentó a mi lado, hablábamos, siempre que podía se acercaba a distancia de beso. Se inclinaba para dejarme ver sus pechos...
-¡Vamonos! Quiero un poco de sexo
Se levantó y me dejó en la mesa pagando. Dejé el precio de la consumición y más, salí corriendo detrás de ella y sus contoneos que se alejaban entre las mesas
Subimos al coche, me encaminé a casa, pero me pidió que no fuese por el camino corto, que entrase por la carretera del monte, que había menos tráfico.
Tan pronto salimos de zona urbana empezó a acariciarse sobre el vestido.
- ¿Te gusta eh? No mires, que nos estrellamos, tu solo mira adelante... bueno, no seré mala del todo, mete tercera y préstame tu mano derecha.
Cogió mi mano derecha con esas manos pequeñas, suaves, la apoyó en su pecho y gimió levemente con el contacto. Tenía los pezones duros... bajó con su mano la mía a través de su curvilínea geografía hasta llegar a las rodillas. Subió mi mano hacia arriba, hasta que se enganchó con su vestido. Siguió subiendo su mano hacia arriba, y con ella el vestido, hasta llegar a su sexo...
- ¿Esto es lo que quieres verdad? Toca, siente como estoy...
Para ahí, entre esos árboles, no quiero seguir hasta tu casa, está lejos, ¡te necesito ya! y aquí es más morboso
Aparqué mi coche entre dos árboles. Nos daban sombra, y una intimidad relativa, podían vernos desde cualquier sitio. Se bajó del coche y yo detrás. Dirigió su mano directamente a mi pene y su boca a mi oído.
-Estás a punto de explotar, hay que relajar esta tensión un poco o no me vas a aguantar nada...
Desabrochó mi pantalón y se arrodilló. Masajeaba con una mano mis testiculos, besaba, lamía el glande antes de engullir golosa todo el pene, sin darme respiro, hasta hacerme explotar...
-Ummmm sí, por fin, ya te has relajado, ven, bésame.
Nos besamos, apoyé mis manos en sus caderas y las bajé poco a poco para poder subir su vestido. Baje mis labios a su cuello a su pecho. Quería deborarla, seguí bajando a sus piernas su muslo de vuelta hasta arriba de nuevo y llegar a sus labios.
-Ven, me llamó. Abre el maletero. Tiene la altura exacta y lo llevas vacío.
Abrí el maletero, se sentó. me colocó delante de ella y me hizo arrodillarme. Se tocaba, me gustaba ver como se acariciaba el pecho y se masturbaba con la otra mano. Comencé por besarla en la rodilla, otro beso a media altura del muslo, otro más arriba, y empecé a acariciar con mi lengua su sexo.
-¡Eso me gusta, pero mete algún dedo!
Seguí deleitándola con mi lengua en su sexo y dos dedos dentro de él, doblados hacia arriba, acariciando cierta zona rugosa en su interior...
-Mete tres dedos cabrnnnn
No llegó a articular el insulto, se desacía. Notaba el movimiento de sus caderas, de sus piernas. Metí 3 dedos y movía ella sola la cadera como para follarlos. Sabía que me había dicho alguna vez que le gustaba masturbarse analmente con un dedo. Metí uno y creí que iba a llegar al orgasmo. Me separé para ver el espectáculo, y era excitante, morboso. Probé a masturbarla analmente con dos dedos, ella siguió acariciándose el pecho y masturbándose, creí que los gemidos y los gritos podrían oirse desde mi casa...

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El Plan Perfecto (II)

lunes, 8 de septiembre de 2008

Fue divertido. Y la tenía casi donde quería. Ahora tenía que dar los siguientes pasos.

Hablé con él. 'Oye tú, a tí mi amiga ... te da morbo, ¿no? reconocelo, te la cepillarías si pudieras' Se puso rojo y dijo que no, es decir, sí. Bien, ya tenía todos los ingredientes. Solo me faltaba mezclarlos convenientemente.

Al día siguiente ella me dió la solución. 'Oye, conoces las webs esas en las que chicos y chicas mandan fotos para que les vean, ¿a qué si?' Me hice la loca, yo, conocer, usuaria habitual y exhibicionista en dos o tres iba a conocer como funciona, por favor, ¿yo? no se como va eso... 'No, no sé cuáles son'. 'Pues mira, hay chicos y chicas que se ponen ahí en plan provocativo, o desnudos, o follando, y mandan la foto para que les vean todos. Quiero que me vean, leer lo que me dicen, saber que tengo un cuerpo bonito y que les excito aún'.

¡Hecho! solo tenía que hablar con él para que hiciera de fotógrafo. Unas fotos a ella, unas fotos a mí, ahora algo menos de ropa, ahora un traguito, ahora menos ropa, ahora otro trago de alcohol... y todo listo. 'Oye, ven a mi casa y nos las hacemos, yo también, tiene que ser morboso'. Anzuelo lanzado... ella contestó 'Ya, y hacernos las fotos nosotras... ya que estamos que sea un tío, para darle variedad... ¡¡qué gano yo con que me veas desnuda tu!!'. Bien... me lo ponía fácil.

Hablé con él. Le pedí que nos hiciera unas fotos, y también me lo puso fácil. Creí que opondría más resistencia, pero... no. Así que el siguiente viernes en mi casa estaba todo preparado. En mi cama solo las sábanas, unas de raso, así quedarían mejor las fotos. Pasamos al comedor, tomamos unas copas, hablamos, charlamos. Creo que él había cogido el juego rápido, rellenaba continuamente el wishky de ella. Una y otra vez... bebió como nosotros dos juntos. Él me guiñó el ojo, 'Esto es lo que querías no, ¿verdad? ella borracha, primero fotos, luego caricias, y después a la cama. Cariño... dudaba si era este o no tu plan, pero la preparación de tu habitación me ha confirmado todo'.

'Oye, te importa esperarnos aquí, vaos a cambiarnos, he preparado algo de ropa', le ordené indirectamente... Me la llevé a la habitación. 'Mira que eres guarra, me has traido a mi profesor, no se si voy a aguantar así con poca ropa y él delante'. Bueno, de momento ponte esa falda, quítate el sujetador... ¿qué tanga traes? Yo me desnudé por completo. Escogí de mi armario un fular enorme. No iba a necesitar más que el fular, con él podía destapar o tapar lo preciso. Para ella había escogido una falda corta, muy corta, y una blusa. Sin sujetador, mejor. Ella llevaba un tanga blanco, muy sencillito, pero pequeñito. Con la excusa de verlo más de cerca la llamé para que se acercase y pude tocarlo. Ummm que ganas de meter ahí los dedos y la lengua... y ella protestó 'Oyé! me vas a meter mano o qué'. Solo estoy viendolo, meter mano es esto otro. Aparté el tanga y metí uno de mis dedos. Estaba humeda. Lo saqué rápido, aun no era momento... '¡Eh! sin pasarte, saca la mano de ahí'.


minifalda


Salimos. Empezaron las posturitas, ella contra la pared, de espaldas. Yo contra la pared, con el fular sujeto en plan mantón, caido, tapándome solo el culete. Venga, ahora abre un poco más la blusa, así... que se te vea desde arriba bien. Él iba haciendo todas las fotos que podía, yo iba aprovechando a tocar todo lo podía con la excusa de colocarla. Ahora la cintura, ahora el cuello, ahora el pecho. Calma, todo requería calma, y la cosa estaba saliendo a pedir de boca. Me puse de frente a él, tiré el fular. Ahora a por ella. Venga... fuera esa camisa, ponte contra la pared otra vez pero sin camisa, sube la falda, más, más, agachate un poco... así. De repente él habló por primera vez. 'Colócala el tanga, que parezca que se lo ha apartado para...' No le dejé terminar la frase. ¡¡Gracias!! es lo que necesitaba, esto aceleraba un poco el asunto. Se lo coloqué. Lo tenía mojado... la rocé 'como quien no quiere la cosa', y observé su reacción... me tumbé en la cama, boca arriba,
boca abajo, desde atrás...
Photobucket
'Oye, que voy a sacar unos juguetes para las fotos, darán más juego si tenemos juguetes, al menos yo me las haré con ellos'. Me tumbé, metí un poco un juguete, foto, cambié de posicón y de juguete, foto... Tenía que aguantar la tentación de dejar el juguete dentro y funcionando. Era como cuando juegas con tu pareja y tu pareja te provoca, te incita, pero no te deja coger lo que más deseas, te acerca su lengua por el vientre, pero no llega a donde quieres que llegue, te hace sufrir, poco a poco...

Ahora te toca a tí. Quitate la falda. Animé al fotografo a que le quitara la falda, y él, que no era tonto, aprovechó para quitarle el tanga. Se situó delante de ella, colocó las manos en la cintura de la falda, y tiró hacia abajo. Fué bajando poco a poco la falda, el tanga... Creí que no resistiría la tentación de lanzarse a por ella en esa posición, pero aguantó...


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Venga, tumbate, pon la mano así, ahora te acaricias el pecho, bien así, te voy a meter el juguete que no he usado para la foto. Encendí el juguete, bien, era nuestra. Le metí el juguete, a él se le notaba considerablemente la erección. Yo no sabía si podía aguantar más.

Él rompió de repente el silencio, una vez más. 'He pensado... oye, te importa si te toca tu amiga? en las fotos quedaría bien otras manos acariciandote el pecho, o metiéndote mano, o dos bocas juntas besándose'. Dicho y hecho, él siguió tirando fotos mientras yo la besaba, mientras recorría sus pechos con mi lengua, mientras introducía mis dedos en su empapado ... mientras besaba su cuello, mientras la ponía boca abajo e introducía un consolador y un dedo en diferentes lugares... ahora me tocaba a mi. Él también estaba sufriendo, ella ya sabía como tenía que terminar aquello, ya iba siendo hora. 'He pensado que si me dejas la cámara se puede hacer alguna foto más, con tu pene y tus manos'. Repetimos la operación, la besó, la acarició, recorrió casi todo su cuerpo, hice que ella hiciera lo propio con él. Cuando fue a introducir su pene en la boca le dije que no, que estuviera quieta... (ese era mío, no suyo).

Solo un paso más, solo un pasito más... y ya estaba. 'Oye, y si saco una foto con él penetrándote?' Se desató. Hice la foto, pero ella pidió que no la sacara, que continuara. me acerqué. Ella estaba tumbada boca arriba. Él seguía con sus movimientos de vaivén mientras yo la besaba, la dejaba que me tocara, que introdujera sus dedos curiosos en donde quisiera, que tocara... Era la primera vez que tocaba un cuerpo de mujer que no era el suyo. Esa tarde la besé, la toqué, me tocó, practicó su primer cunilingus mientras era penetrada simultaneamente por un juguete y su ex profesor...

Ella cumplió su sueño... y yo el mío.

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El plan Perfecto (I)

Sus palabras aún resonaban en mi mente: quiero follarme a mi ex profesor.

¿Cómo? le pregunté. Y se destapó, como si hubieras quitado el tapón a una botella de cocacola agitada, empezó a soltar todo. 'Estoy harta de mi chico, cree que el sexo es meterla y sacarla y punto. No me acaricia, no me lo come, quiero probar otras cosas. Cuando tenía 17 me daba mucho morbo mi profe. Quiero follarmelo. Quiero probar con una chica, quiero sentir qué es que me penetren dos tíos a la vez... quiero dejar volar al putón que llevo dentro'

Hacía tiempo que yo quería probarla. Me gusta el sexo, me da igual que sea chico que chica, uno o más, simplemente me gusta. Y ella me daba morbo desde hacía mucho, pero... ¿cómo decir a una amiga quiero que me comas el coño? Esta era mi oportunidad, pero, ¿cómo?. Llegué a no dormir por la noche. Solo podía pensar en ella, en las veces que habíamos dormido juntas. En las veces que nos habíamos duchado en el gimnasio. Me imaginaba a la salida del entrenamiento, ducharnos, echarla una mano para lavar su espesa y negra melena, aprovechar el masaje en su cabeza para pegarme bien a ella e intentar pasar del pelo a los hombros, de los hombros al pecho... me mojaba solo imaginando estas escenas y tenía que recurrir a alguno de los juguetes que esconde mi mesilla. O llamar a alguno de mis amigos, de los incondicionales y pedirle que viniera a casa de forma urgente.

Me llamó por teléfono. 'Oye, tú que estás más metida que yo en esto de internet, ¿qué sabes de esos chats que tienen cam y pueden verte y puedes ver?' No podía creerla. La mosquita muerta ahora estaba sacando su cara oculta de mirona y de exhibicionista. Yo era habitual de uno de ellos, solía pasar por allí, me gustaba calentar al personal. Enciendes la cam, pones tu escote, bailas un poco, y se vuelven todos locos. Levanta la moral ver a tantos hombres con el pene en la mano solo porque piensan que tu cuerpo merece mucho la pena y les excitas. En algunos contados casos, con dos o tres, compartí algún orgasmo en privado.




Tenía que quedar con ella, acababa de tener una idea. Vente a mi casa, dije. No conozco ninguno, pero si buscamos en Google seguro que encontramos algo y nos echamos unas risas.

Vino a casa. Aproveché que hacía calor y que había confianza, y me despojé de todo lo que me estorbase. Es decir... una camiseta laaaaarga hasta la rodilla y nada más. 'Pero qué guarrona eres, cómo estás asi!? anda, que si llego a venir acompañada y te ve mi novio así...' Sabía que vendría sola. Quería morbo, y su novio es un cabeza cuadrada de mente estrecha, podía recibirla así. Y si hubiera venido con el novio... ummm mejor, hubiera intentado hacerlo con los dos. Fuimos a mi habitación, entré en goolge, hice el paripé de buscar un chat, y al final entré al mío. El nick... Diablesa, Tigresa, Mirona... ¿cuál? Lo dejé en Novatas69. El 69 añadía el toque sexual, y lo de Novatas el morboso, muchos tíos dispuestos a ayudar a dos pobres e indefensas novatillas en un chat lleno de pervertidos... Y así fue, todos dispuestos a ayudarnos. Mira que te enseño. Un privado se hace así, ves, aceptalo. Lo rechazamos 'uy, es que me he equivocado'. Mira mira, te enseño a poner la cam, pincha aquí, y si pinchas aquí me ves a mi.

Fuimos revisando todos los que había en el chat, y nos quedamos con dos o tres, uno porque estaba muy bueno, el otro solo mostraba la cara, pero tenía una cara preciosa. El último tenía un pene descomunal, había que ver si eso se levantaba...


Le quité la camiseta y la senté delante del ordenador, y comenzaron los comentarios, ella se picaba, se excitaba con lo que le decían y lo que veía. O mejor dicho, se excitaba pensando en lo que era capaz de provocar solo estando en sujetador. 'Ven aquí, tonta, le dije, ya verás ahora'. Y le quité el sujetador. Con el jiji,jaja, mira que cara pone, mira el otro, no se enteró de que les estaba provocando porque estaba sin el sujetador y yo la estaba manoseando. Empezó a excitarse. Estaba muy sensible a mis caricias. 'Esta cabrona tiene que estar mojada, pensé'.

'jajajaja - se rió- para tía que ya por hoy es bastante, ¿puedo ir al baño?' Quería desahogarse... 'Anda tontorrona, si ya nos hemos visto desnudas y todo, vas a esconderte para eso... yo pienso hacerlo ahora ahí en el sofá. Apaga la luz si quieres y así no nos vemos, ponte en el sillón'. Y eso hizo... gemía, la oía, me ponía a mil. Eres mía, pensé. El próximo paso es cepillarnos a tu profesor a medias...

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Nos conocimos en Internet

domingo, 31 de agosto de 2008

la conoci en internet

La conocí por Internet. Carita de no haber roto un plato, dulce, mirada de niña… salvo cuando ella quería. Sus ojos eran su mejor arma de seducción, sin duda. Y los labios… Jamás creí que llegara a conocerla en persona. Tampoco creí nunca que terminase haciendo cibersexo con ella cada vez que podíamos. A ella le gustaba provocarme, morderse los labios, chupar algo que tuviera a mano.

Quedamos por fin. Tardamos en decidirnos, pero quedamos. Ni su ciudad ni la mía, si no una intermedia, donde solo eramos perfectos desconocidos, y nuestra libertad se multiplicaba por mil. Dijo a su marido que iba a solucionar unas cosas al pueblo. Yo dije a mi esposa que tenía un viaje de negocios. Buscamos durante una semana la ciudad adecuada, y en Google maps el rincón adecuado para llegar.

Aquella mañana metí en el gps las coordenadas que marcaba Googlemaps. Conduje durante 3 interminables horas. Paré y aparqué. Era un sitio tranquilo, con poca gente a esas horas, una zona de oficinas. Baje del coche, me apoyé en la pared. Tenía las piernas entumecidas de tanto tiempo conduciendo, y aproveché su tardanza para estirarme. Recordé lo que nos enseñaban en educación física. Me giré, puse las manos en la pared, flexioné la pierna delantera y estiré la trasera…

Entonces sentí algo frio en el cuello. Metal frio, cortante. Su voz sonó a tiempo para calmarme. ‘Date la vuelta’, me dijo. Tenía una navaja en sus manos… fría, larga, brillante, bien afilada. Creí que me había arriesgado demasiado con aquella cita a ciegas, creí que se me iba todo de las manos… ‘¡estas loca! que haces con eso?’. ‘Atracarte’, contesto, ‘llevarme de ti exactamente lo que quiero’. Apoyó el frio metal en mi cuello, no sobre el filo, si no de plano. ‘¿te gusta? no decías que te gustaba jugar con el frío, con hielo? el acero no te va? es frío…, no te muevas…’ Se acercó y me besó. Me besó con deseo, con lujuria. Cuando acabó, se separó de mi, manteniendo la navaja en mi cuello. ‘Bájate los pantalones, con cuidadito, sin hacer movimientos extraños, baja también el boxer…’. Obedecí. Ella sonrió pícara. ‘Acojonado eh? mira que no tolerar una broma mia, que me conoces bien, sabes que soy mala y juguetona…’. Me besó, esta vez más dulcemente. Bajo con sus manos hasta su objeto de deseo, y siguió bajando con sus labios hasta llegar a él y tomarlo con su boca…

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La hija de la vecina

jueves, 28 de agosto de 2008

De vuelta de vacaciones... ¡qué mal sienta! No obstante habrá que animarse, a ver si con esto...

Creo que, de todos, seguramente el menos delicado


Me encontré con la madre de la vecina de enfrente en el portal, quería que diese clases particulares a la niña para que aprobase. Yo ya me he retirado de ese negocio, trabajo sin más diseñando cachibaches. Pero una frase me motivó a volver 'Mi hija daría lo que fuera por quitarse esa asignatura de enmedio y terminar de una vez sus estudios'.

Llevaban poco tiempo viviendo en el bloque. Su hija tenía unos 20 y pocos, ojos azules, morena, labios carnosos... Me gustaba mirarla desde mi ventana. A veces se masturbaba o se acostaba con algún chico, y yo la veía desde mi habitación, masturbándome mientras o después, recordando los rincones de su cuerpo.

Acepté, quería conocerla y ver si realmente estaba dispuesta a todo por aprobar. Quedé en ir a su casa a las 17h.

Abrió la puerta con una falda por la rodilla y un gran escote. Cosas de la primavera, que la sangre altera (o eso dicen) mis ojos fueron directos a su gran escote y su enoooorme pecho.

-Hola! con que tu eres mi vecinita no?
-Hola! con que tu eres el que se masturba viéndome por la ventana no?

No sabía dónde meterme. Me puse rojo, verde, azul... de todos los colores...

-No, si me gusta, si lo hago ahí porque se que me miras... Y llevaba tiempo pensando en cómo quedar contigo, un sitio discreto, sin que nos vea mi pareja... y ¿qué mejor que mi casa? Mi madre ha dicho que cuando vengas a darme clases ella se va a ir y nos va a dejar solos para no distraernos... y aunque me temo que en cuestiones de sexo tendré que darte las clases yo, será divertido. Ahora viene mi madre y tendrás que disimular... ese bulto entre tus piernas, así que ven a la habitación y sentémonos, que te tape la mesa... no había terminado de decir eso y escuché ruido en la puerta. Nos sentamos en la mesa, con el libro de matemáticas abierto y garabateé un par de gráficas (la del seno y el coseno... ¡en qué estaría yo pensando! :-p).

El sonido de los tacones de la madre se sentía más cerca, llamó a la puerta ¿Puedo entrar? Hola, ya veo que os conocéis, y que habéis empezado ya, ¿necesitáis algo más? Yo voy al comedor, podéis seguir mientras explicando, ¿ok?

Salió de la habitación, ella me miraba pícara. Bueno, mi madre está en casa, habrá que ser silenciosos, nada de hacer crujir el sofá ni la cama, ni de mis gemidos escandalosos...

Cogí el bolígrafo, dispuesto a seguir con aquella lección de trigonometría, cuando ella me interrumpió
-No... déjalo, si soy buena estudiante, si ya he aprobado esa asignatura... si contigo solo quiero follar... y ya que hoy no puede ser, no te vas a ir sin que yo me entere de cómo es tu herramienta.

Acto seguido dirigió su mano a mi pierna, la acarició, subió con descaro hasta mis genitales.
-Parece que no eres indiferente amis palabras no...

Bajó la cremallera del pantalón e introdujo su mano. Cogió mi pene y comenzó a masturbarme.
-Pero... para, por favor, no me hagas esto...
-Que no te haga qué? Esto... (mientras acariciaba mis testículos) o esto otro tal vez? (mientras me masajeaba, arriba, abajo, arriba...) o tal vez esto otro? (para a continuacion chupar sus dedos y acariciarme la punta...)
-Déjame que te toque...
-No, podría entrar mi madre. Además, es divertido ver como no puedes hacer nada. Ahí, con el bolígrafo en la mano, intentando controlar la respiración... hoy me estoy divirtiendo yo, el próximo día me dejo hacer... pero hoy, hoy juego yo

Siguió masturbándome hasta hacerme llegar al orgasmo

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Llamé a la puerta.
-Hola, ¿qué tal? ¿Está tu madre?
-No, salió, pasa. El otro día fue excepcional, ya te dije que estaría fuera durante las clases. La he pedido permiso para usar la mesa del estudio de mi padre, que es más grande y tiene una buena lámpara de estudio... y que es más resistente, aunque eso último no se lo he dicho, claro, jajaja
-Tú, tú....
-¿Yo qué? Se que tienes poca experiencia, pero me gustas y vamos a follar todo lo que podamos. Y además te dije que hoy me dejaría hacer todo lo que quisieras. Has pensado qué quieres? Venga... algo querrás... y no llevo nada debajo... mira...

No le di tiempo a terminar de subir la falda. Llevaba tiempo queriendo hacer aquello, la empujé y la puse contra la mesa de su padre. Subí la falda. Era cierto, no llevaba nada... Estaba excitado, mucho, era más animal que otra cosa. He de reconocer que aquella vez fueron pocas las delicadezas, poco el preambulo, aunque me temo que era lo que ella esperaba, jugar conmigo 1 poco y darme clases, aquella era de sexo animal, otros dias fue de sexo dulce, otras más calmados, otras casi de exhibicionismo... Mi mano fue directa a su sexo, estaba empapada. Realmente mojada, mucho...
La hija de mi vecina
Ella llevaba callada demasiado tiempo, o eso me parecía a mi, tan solo al sentir mis dedos tocándola atino a decir 'mariconadas las justas... estoy realmente caliente, fóllame de una vez'

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Sueño Erótico:Simón dice

domingo, 17 de agosto de 2008

Ojazos... no se si leeras esto antes de irte... pero si, sin duda que sepas que te lo dediqué a tí



Me llamaste. Me dijiste que me ibas a dar mi regalo de cumpleaños. ¡¡Por fin!! Me dijiste que mi regalo era jugar a Simón dice. Y que llevaría una pequeña sorpresa.

Quedamos en tu apartamento. Me recibiste con tu vestido vaquero, cremallera al frente, de arriba a abajo, ceñido, cortito, pero no mucho, ligeramente por encima de la rodilla.

-Simón dice que pases. Simón dice que tienes el resto de tu regalo en la cama.

Entré. Conocía tu piso de otras veces, otras fiestas, y otros momentos apasionados. Pasé a tu habitación. A media luz, algunas velas, una butaca cómoda, y en la camam estaba ella con los ojos vendados, atada de pies y manos, totalmente desnuda. Habías subido la calefacción para que no hiciera frio. Me sorprendió... te susurré al oido para que no me oyese "Pero... es mi amiga! con ella no puedo! cuántas veces lo he intentado y me ha rechazado por ser amigos! no, no debo..."


-Simón dice que dejes de susurrar. Simón dice que no vuelvas a hablar, y que obedezcas. Desnúdate.

Me desnudé, viniste hacia mi. Me besaste y recorriste mi cuerpo con tus manos. Me excitabas por momentos...

-Bésala. Así, en los labios... sin pasarte, un pico, la carita, la nariz, el cuello, hombros, sigue así, sigue bajando por el brazo, la muñeca...

Miré hacia a tí. Te habías desabrochado el vestido. Veía perfectamente tus enormes pechos, y la humedad se dejaba ver en tu ropa interior.

-Usa la lengua. Baja a su pecho... ¡¡y mueve esas manos!! acariciala mientras... así... bien, sigue bajando... ¿está calentita? Venga, acaricia con la lengua sus labios... sigue,sigue asi, come... introduce un dedo y no dejes de acariciar con la lengua, y usa la otra mano,que para algo la tienes...

-Para, ven aquí. Yo también quiero probarla. Bésame... mmmm estás muy excitado! sí,quiero probar esa dureza.

No me dejabas seguir con mi trabajo. Ella tenía que esperar, pero tú querías probarme. Introdujiste mi pene en tu boca. Siempre se te había dado bien... Quería que parases, pero tu no tenías esa intención. Comenzaste a masturbarte mientras me volvías loco con tu lengua y la humedad de tu boca... hasta llegar al orgasmo.

Vuelve a ella, ahora que se le ha pasado 1 poco el calenton. Sigue, vuelve al pecho y vuelve a bajar poco a poco. TIene que darte tiempo a recuperarte...

Seguí acariciandola. Seguí besándola todo el cuerpo hasta volver de nuevo a saborear su humedad.

-Pasa la lengua un poco haciéndo círculos cerca... si... asi... lubrica bien esa zona.

Ella jadeaba, gritaba, sudaba...

-sigue comiendo. Mete un dedo en cada agujero, pero no dejes de comer...

Ella se retorcía, gemía, sus piernas apretaban mi cabeza, se movía sin controlar conscientemente los movimientos, explotaba internamente en un sinfín de sensaciones y placer.

-Ahora sí, ¿te has recuperado? Deja que te pruebe.

Me senté sobre ella. La erección era notable, y jugué un poco con ella. Buscaba sin ver con la boca lo que para ella en ese momento era un delicioso bocado, delicado... Sacó su lengua, rozó la punta, comió, besó, chupó...

-Simón dice que pares. Ponte un condón...

Me puse el condón. la desataste y la volviste a atar, boca abajo esta vez. Querias que la penetrase vaginalmente, pero desde atrás, ella tumbada y yo encima. Ella volvió a temblar, yo volví a llegar al orgasmo...
-Bien pequeño, espero que te haya gustado tu regalo de tu cumpleaños. Ahora mi pequeña recompensa...

Habías estado acariciandote lentamente, suavemente, pero con la intención de no llegar, de reservarte hasta el final, te levantaste, quitaste tu empapada braguita y te tumbaste en la cama, y abriste tus piernas invitándome a que te agredeciera mi regalo... 'verbalmente'

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Pin ups

pin-up
No se qué tienen las Pin-up que siempre me han encantado. No se si es ese insinuar todo sin enseñar absolutamente nada, o que en determinadas épocas de la aviación iban pintadas en el morro de los aviones, siendo la parte sexy y divertida de los aviones de guerra...

Photobucket
¿Alguna se anima a posar así? (qué morro le hecho).

En breve vacaciones, así que... estos días he puesto muchas actualizaciones, más la de hoy y mañana, pero vais a tener mucho tiempo para ir leyendo :D

Y para ir viendo... algunas imágenes de pin-ups modernas, el autor es Glen Angus (D.E.P.).


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Todos te lo piden, yo quiero dartelo

sábado, 16 de agosto de 2008

Hablábamos una tarde y te contaba qué tal el puente. Había estado con ella y te describía lo que habíamos hecho. Tambien te conté nuestra increible sesión de sexo. Se ve que aquello te calentó... de repente desapareciste. No contestabas, pero yo seguía escribiendo.

Habías cogido a tu novio y estabas dándole una estupenda ración de sexo oral... Me lo dijiste, que siguiera escribiendo, que tu estabas a lo tuyo con él. Me calentó saber lo que hacías aunque no te veía.


Acabaste, seguimos hablando. Todos te habian pedido verte, fotos, cam... yo quería darte. Me apetecía darte algo, sin pedir nada a cambio. No sabía qué, y recordé el día que le vi a ella en cam. Solo su cara. Era más excitante ver la cara, sus gestos que ver directamente cual peli porno como se masturbaba. ¿quieres verme? solo voy a enfocar a mi cara...



Qué guapo estás ahora. Me gusta cómo se ve tu cara después del orgasmo. Estás guapo.

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Mi alumna

viernes, 15 de agosto de 2008

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Nunca habéis tenido ese profesor, esa profesora... que os volvia locos? esa sustituta joven que al darse la vuelta para escribir en la pizarra... llamaba vuestra atención con su pantalon ceñido? o ese profesor que al acercarse a vosotras por la espalda, al sentirle, al oirle... os hacía humedecer?

Yo no tuve nunca profesoras así. Pero he tenido muchas alumnas, de distintas edades. Y si lo he pasado 'mal' con alguna. Unas veces eran solo accidentes. Otras... lo provocaban ellas. Así una vez la madre de una me dijo que pasase a la habitación de ella para darle clase particular 1 verano y ella aún estaba en bikini tanga... vistiendose. Ella roja, yo... buffffffff

Otras veces lo hacen en clase. LLegas a la mesa de clase, te sientas... y cuando ven que estas sentado, abren sus piernas!! o se sientan delante del todo, pegadas a la mesa del profesor, y chupan el bolígrafo como si chupasen... Supongo que es lo que tiene ser profesor joven de 'niñas' preuniversitarias.

Ella estuvo un año entero jugando. Entraba la 1ª y se sentaba enfrente mio, y se iba laúltima.

Primero crei que era accidental, luego vi que cada movimiento era estudiado. Se le caía el boligrafo y lo recogia de tal modo que el pantalon quedara a la mitad de su culo... dejando al aire un diminuto tanga de hilo. O bien en verano se ponía falda corta y se sentaba ... con las piernas abiertas, dejándome ver bien claro que tenía calor y tenía que aligerar ropa. En una tutoría llegó a pedirme que le subiera la nota... y ella a cambio se subiria la falda, para subirme a mi otra cosa y dejarme comprobar su humedad después.

Fui excrupulosamente profesional, me hice el sueco, nunca acepté nada, pasé. Pasados los años me la encontré. Me saludo con su 'hola profe'. Era una universitaria aun más sexy. Vestía un vestido vaquero, con una cremallera delante, de arriba a abajo, y no muy abajo, pues era un microvestido, mas que mini. Era verano, hacia mucho que no la veía. Me dijo que la invitara a un café, y eso hice. hablamos y hablamos, y me contaba como de pequeña había intentando llevarme al catre. Me contó que no, que aqul curso con17 años no era virgen. que llevaba follando desde los 15 con un amigo de su primo, y que se le habia antojado hacerlo con el profesor. Nos reimos... ahora ya sin el miedo de entonces, del que podria pasar si alguien hubiera pensado... entre risas y recuerdos, me fui fijando más en ella. No había cambiado... su cos tumbre de no llevar sujetador en verano. Seguiría con la costumbre de ir sin bragas o tanga en verano?

Se levantó para ir al baño. Se dió cuenta de que la miraba, y se contoneó mas al andar. Se le marcaba 1 hilillo... A la vuelta me acompañó a clase. Estaba cerca su casa del instituto. subió al coche, y mucho más . Una vez dentro del coche, con mucho descaro, abrió el bolso y sacó el tanga, me lo enseñó... «esto es lo que querías saber si lo tenia puesto o no? pues sí... hasta que te vi»

El vestido era corto. Al sentarse se le subia mucho... Puse rumbo al instituto, y ella seguia con su juego. Esta vez ya no era alumna,yo estaba soltro, tenía más de 18... qué dialos, a por todas!!

«Esta vez vas a ver la apuesta verdad profe?, venga, vamos a clase...»

Fuimos a clase. Se sentó en su pupitre, abrió las piernas... no llevaba nada. Me acerqué, la besé el cuello y me dijo un 'no deberias... tengo novio...' Ignoré las palabras y segui besándola el cuello. Ella respondió con una mezcla de jadeo y de 'tengo novgfioooooooo' a la vez que echaba mano a mi paquete. me desabrochó el pantalon... Ella estaba muy muy húmeda. Introduje dos dedos... Nos masturbábamos mutuamente. Me preguntó que si tenía condones... (no, no tenía, qué degenerado va a dar clase a un instituto con condones?) Ella tuvo 1 orgasmo muy rápido, se convulsionó entera. Siguió masturbandome hasta que manché sus manos, vestido...

«Adios profe, hay uqe repetirlo,pero vente preparado»

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Cocinando juntos

-Ya es hora de levantarse.
-No, no quiero, quiero quedarme en la cama...

Llevabamos toda la noche dsnudos, abrazados, como con miedo de que el otro huyese y no volviera. No nos habíamos soltado ni un solo momento. Me abrazabas fuerte...

-¿Qué quieres desayunar?
-A tí
-Tonto, hace unas horas que fue tu primera vez, no has comido un coño en tu vida. Hablo en serio, vamos a desayunar.
-Yo también hablo en serio, alguna vez tiene que ser la primera...
-Voy a la cocina.
-Ok, pero no te vistas... total,para lo que nos va a durar la ropa puesta...
-Son las 15h, vamos a comer directamente. Una ensalada de 1º y... tienes algo en el frigo para hacerlo a la plancha? sí, tienes cinta de lomo...

Me levanto a ayudarte a hacer la comida. Voy a la cocina y estás solo con una camiseta blanca de algodón de las que uso para montar en bici que me has quitado. Mientras lavas la lechuga pongo la mesa, voy a por los cubiertos... te has salpicado con agua la camiseta, se te transparenta, el frío hace reaccionar a tu pezón. Me acerco por detrás y me ofrezco para quitártela, y traerte otra. Al contacto de mi mano con tu piel se te pone 'de gallina'. Me arrimo bien a tí, abrazándote por la cintura para morderte el cuello, y que notes mi erección en tus nalgas desnudas.

-Dejame! estoy cocinando, y además tengo la camiseta húmeda!
-ok, pero dejame ver si es lo único que está humedo...
-Estate quieeee... (no terminas la frase, se te escapa un suspiro y me llamas travieso).


En la Cocina

Realmente mis manos se mostraban torpes al acariciarte. Así que para posturas acrobáticas ni te cuento... te giraste y fuiste a la parte de la encimera que estaba despejada. Hacías con que buscabas algo en los armarios de arriba, pero solo me invitabas a que siguiera jugando. Me acerqué, te quité la camiseta y te empuje algo torpemente. Me acercaba e intentaba penetrarte... y tú te reias porque no lo conseguia. Me dabas un tiempo para conseguirlo, y como no lo conseguía te trasladabas a otra parte de la cocina. Y empezabas otra vez a jugar. Al final te sujeté contra la pared, me costó pero se deslizó suavemente. Estaba caliente, muy humedo. Me gustaba la sensación...
-¿Conque ésto es lo que quieres? Te vas a enterar...
Y me empujaste y me sentaste en el sofá, y te sentaste encima mío...

Fue solo el comienzo. No he vuelto a empezar a cocinar una ensalada y unos filetes de cinta de lomo a las 15h y finalmente comermelos para cenar... Pero es lo que tiene ir comiendo y picando mientras haces la comida, que te entretienes y se te pasa el hambre. Aquella tarde pasamos por el sofá, el suelo, una mesa, mi cama, la ducha... a la una de la mañana, después de cenar, nos fuimos a dormir... castigados sin postre, por agotamiento.

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La primera con una cam de por medio

miércoles, 13 de agosto de 2008

Como muchos de mi generación tengo a muchos amigos/as en el messenger, y como otros pocos de mi generación algunos de ellos he tardado años en conocerles cara a cara. Algunos aun solo les conozco por el messenger.

Hacia años que hablabamos, compartiamos sueños, amores y desamores, e incluso a veces hablábamos de sexo. Ese año estábamos 1 poco revolucionados. Aun no lo habíamos hecho con nadie... y estábamos nerviosos, y hasta impacientes. Ella solía ver una porno todas las noches y se masturbaba con un pequeño dildo, o consolador o... vaya, no sé como se llaman los que no vibran, que solo es algo fusiforme que entra y sale por acción manual...

Aquella noche se 'olvidó' de apagar la cam. Reconozco que, como a casi todos, algo de morbo me da ver... No me habia planteado el cibersexo nunca. Y aquella noche me vi introducido de golpe en él. Estaba enfocada a su cara. Se veia su pecho, o mejor dicho, ella con el pijama y desabrochado a la altur del pecho. Su mano estaba dentro, y la otra se intuia en la entrepierna por la posición del brazo. "No puede ser, pensé, ella no haría esto... o al menos no conmigo". Miré a su cara. Las expresiones... la respiración entrecortada y agitada... sí... te mordías los labios, se agitaba... y yo me excitaba. Queria cerrar la ventana del messenger, queria verla, queria participar con mis dedos... y no pude resistir la tentación. Me estaba excitando mucho, y estaba solo en casa. Cerre la puerta para más intimidad, baje la persiana, seguia mirándola. Me excitaba tanto verla. No se por qué deseaba que me viese (exhibicionismo?) quería que me mirase, que me viese. Que viera como me estaba desabrochando el pantalón y metiendo mi mano en él. Que viese como me acariciaba, como mi mano acariciaba las ingles, los testículos... y por fin empezaba a masturbarme...

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Veintitantos y no había follado nunca. Parecia que el mundo lo movía el sexo. Una amiga ninfómana me decía que el sexo era el poder. Varias veces estuvo tentada de 'estrenarme' pero siempre decia al final un 'no, para mi los hombres con los que me acuesto son solo juguetes, les exprimo y cuando no les queda dinero o no me aguantan en la cama busco a otros'. Yo leía y leía, aprendía, veía videos. Los días de extrema calentura llegaba a masturbarme hasta 8 veces. mmm Bueno, a decir verdad eso sigue pasando. En los días de gran calentura aun me puedo masturbar hasta 8 veces... o si hay una mujer cerca hacerlo con ella 4 o 5 o 6 veces ese día... (si, es de esos días que después de correrme la 1ª vez la erección se mantiene... y tan solo después de correrme una segunda vez baja la erección... aunque en un rato puedo tener otra y seguir teniendo ganas).

Entonces te conocí a ti. Eras la amiga de una amiga. Los dos estábamos de vacaciones. Esperabamos a nuestra amiga en común, te recogí yo de la estación de buses porque ella no podía. Hablábamos, jugábamos. Una preciosidad morena, ojos expresivos, pelo negro y brillante, sobrada de kilos pero con curvas de vértigo, cinturita estrechita, cadera ancha... y una falda hasta los piés que, al darle la luz en según que forma, se transparentaban las formas de tus piernas, hasta arriba... donde las piernas dejan de ser piernas, y tal y como se pegaba la falda a ti... buf! tanga de hilo, por lo menos... si es que llevabas algo.

Me atraias. NO te conocia, pero habia algo, o tu perfume, o tu olor, tus feromonas naturales... no lo se. Me atraias, me ponias a mil. Hablabamos, tonteabamos, y yo solo te podía imaginar tumbada bocaariba, con el tanga a la altura de las rodillas, y yo acariciando tu piel, tu sexo. No sabia que era comer 1 coño, pero me apetecía probar... olías tan bien, me ponías...





Reíamos, tonteabamos. Tú decias que no querias nada con nadie, que te iba bien follando con 1 tio distinto cada finde. Subimos a mi casa, aprovechando que mis padres no estaban. Te sentaste en mi cama. jugabas con tu pelo, y cogiste algo que sabías que no tenías que coger, jugabs a escondermelo para hacer que me acercase a ti, hasta que me tuviste a distancia de beso. Si no llegas a besarme tu aun estoy ahí como 1 idiota esperando a que me besaras.

Me susurraste al oido 'estoy caliente, quiero polla y la única cercana es la tuya'. Me asustaste, y te diste cuenta. Me preguntaste por mi experiencia, te dije que era virgen. Cambiaste tu actitud, te relajaste, te suavizaste. Me desnudaste, me dejaste que te desnudara, y te tumbaste en la cama. Me dijiste que te tocara, que acariciara como y donde desease. Y yo con miedo, y con la inseguridad de no haber rozado orografía femenina nunca, empecé a rozarte, a tocarte. Te gustaba el tacto de mis dedos sin experiencia, esa forma de tocar con miedo. Descubri sin querer una zona sensible tuya que ni tú conocías... pese a todos los chicos con los que te habías acostado. Me tumbaste boca arriba, me pusiste un condón que llevabas en el bolso por si pillabas y te sentaste encima mio. Pero yo estaba tan acostumbrado a mi mano que... aunque me gustaba todo lo que sentía, no llegaba, no me corría. Alcanzaste tu segundo orgasmo y yo no me había corrido... casi no me atrevia a hablar, solo balbucee un... ¿puede que este tan acostumbrado a la mano... que esto... eh... por eso no funciono? Te levantaste, y me acariciaste. Me masturbaste... hasta que empapé las sábanas, y tu ropa que estaba en el suelo. Menos mal que mis padres estaban en la playa ese fin de semana... te di una camiseta mia mientras rebuscamos en tu equipaje. Te vestiste y fuimos a buscar a nuestra amiga a la salida del trabajo... y me advertiste "Solo ha sido un polvo, no te enamores, si quieres follar otra vez follaremos, pero nada de amor"

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Primera entrada

Es solo eso, el lado oscuro, el lado que escondemos. Todos y todas tenemos apetito sexual, pero esta mal visto reconocerlo. Si eres mujer y lo satisfaces esta peor visto. Ese es el lado oculto, nunca nadie ha practicado sexo oral, ningun chico se ha masturbado pensando en su compañera de trabajo, la del escote grande, y ninguna chica a baboseado (y no hablo de los labios de la cara...) por un profesor o el novio de una amiga.yo?solo soy una persona normal. si te encuentras por la calle conmigo seré un oficinista, o un barrendero, o un albañil... alguien 'normal', que hace cosas 'normales'. Tan normales como practicar el sexo...

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