Cocinando juntos

viernes, 15 de agosto de 2008

-Ya es hora de levantarse.
-No, no quiero, quiero quedarme en la cama...

Llevabamos toda la noche dsnudos, abrazados, como con miedo de que el otro huyese y no volviera. No nos habíamos soltado ni un solo momento. Me abrazabas fuerte...

-¿Qué quieres desayunar?
-A tí
-Tonto, hace unas horas que fue tu primera vez, no has comido un coño en tu vida. Hablo en serio, vamos a desayunar.
-Yo también hablo en serio, alguna vez tiene que ser la primera...
-Voy a la cocina.
-Ok, pero no te vistas... total,para lo que nos va a durar la ropa puesta...
-Son las 15h, vamos a comer directamente. Una ensalada de 1º y... tienes algo en el frigo para hacerlo a la plancha? sí, tienes cinta de lomo...

Me levanto a ayudarte a hacer la comida. Voy a la cocina y estás solo con una camiseta blanca de algodón de las que uso para montar en bici que me has quitado. Mientras lavas la lechuga pongo la mesa, voy a por los cubiertos... te has salpicado con agua la camiseta, se te transparenta, el frío hace reaccionar a tu pezón. Me acerco por detrás y me ofrezco para quitártela, y traerte otra. Al contacto de mi mano con tu piel se te pone 'de gallina'. Me arrimo bien a tí, abrazándote por la cintura para morderte el cuello, y que notes mi erección en tus nalgas desnudas.

-Dejame! estoy cocinando, y además tengo la camiseta húmeda!
-ok, pero dejame ver si es lo único que está humedo...
-Estate quieeee... (no terminas la frase, se te escapa un suspiro y me llamas travieso).


En la Cocina

Realmente mis manos se mostraban torpes al acariciarte. Así que para posturas acrobáticas ni te cuento... te giraste y fuiste a la parte de la encimera que estaba despejada. Hacías con que buscabas algo en los armarios de arriba, pero solo me invitabas a que siguiera jugando. Me acerqué, te quité la camiseta y te empuje algo torpemente. Me acercaba e intentaba penetrarte... y tú te reias porque no lo conseguia. Me dabas un tiempo para conseguirlo, y como no lo conseguía te trasladabas a otra parte de la cocina. Y empezabas otra vez a jugar. Al final te sujeté contra la pared, me costó pero se deslizó suavemente. Estaba caliente, muy humedo. Me gustaba la sensación...
-¿Conque ésto es lo que quieres? Te vas a enterar...
Y me empujaste y me sentaste en el sofá, y te sentaste encima mío...

Fue solo el comienzo. No he vuelto a empezar a cocinar una ensalada y unos filetes de cinta de lomo a las 15h y finalmente comermelos para cenar... Pero es lo que tiene ir comiendo y picando mientras haces la comida, que te entretienes y se te pasa el hambre. Aquella tarde pasamos por el sofá, el suelo, una mesa, mi cama, la ducha... a la una de la mañana, después de cenar, nos fuimos a dormir... castigados sin postre, por agotamiento.

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